Creación chamánica

Creación chamánica
Abrazo indálico

Por Juliana González Molina

lunes, 23 de noviembre de 2009

Tiempo de magia, mito y poesía

La creación chamánica está enraizada en el arte primitivo, en el chamanismo esencial y en tradiciones terapéuticas ancestrales. Del arte primitivo retoma elementos como el lenguaje mitopoético, la epistemología mágica, la poesía oral, la expresión colectiva y el paradigma ecológico; del chamanismo esencial rescata el autodescubrimiento, la autoprotección, la automaestría, la autoproyección, como principios sagrados del creador-creadora original; de las tradiciones ancestrales recrea las ruedas de la medicina, los círculos de la palabra, la memoria oral y los cantos de poder.

Todo gran artista es en esencia un gran poeta, un gran mago y un gran mitólogo. Sin la poesía, la magia y el mito, las artes pierden la conexión con su raíz esencial. ¿Y cuál ha de ser el destino de una obra teatral, audiovisual o escrita, desprovistos de sus orígenes? ¿Qué ha de ser de un árbol que en vez de llevar sus raíces dentro de la tierra las exhibe en el cielo en búsqueda de tierras lejanas a la suya? Si bien la rueda del arco iris es una promesa de paz y hermandad entre todas las culturas y todas las razas del planeta, el lenguaje mágico y mitopoético es una promesa de paz y hermandad entre todas las artes. Su escritura invisible nos conecta con un paraíso creativo que en algún momento olvidamos, donde música, pintura, canto, danza y teatro, formaban parte de un mismo sueño colectivo, de una misma memoria tribal.

Para bien o para mal, los mitos nos guían. Son una explicación del mundo que representa una cosmovisión particular, un universo propio que al permanecer en el reino de la ensoñación de una colectividad adquiere un carácter genésico y mágico. Los mitos poéticos fundan nuevos mundos y realidades. No es casualidad que los mitos originarios de determinadas culturas hayan condicionado la manera de pensar, actuar y sentir de los hombres y las mujeres que las conforman. No es coincidencia que el pecado y la culpa sean un poderoso virus que extiende sus dominios en el inconsciente colectivo de Occidente. Recordemos que Adán y Eva es nuestro mito primario, el mito que ha orientado nuestra manera de amar y de crear.

Crear poemas míticos y retratos mitopoéticos es una manera de contribuir a la limpieza de nuestro inconsciente colectivo; nos purifica de los malos sueños y las pesadillas que nos persiguen y conjura el buen sueño que duerme en lo más profundo de nuestra alma. Creando poemas míticos fundimos nuestro sueño individual en un sueño colectivo, descubriendo así que nuestro yo esencial es un eterno nosotros. En las comunidades indígenas el mito es un conjuro, un consejo que le entrega el abuelo al aprendiz para mantener, corregir o reordenar su conexión con las leyes de la naturaleza y el cosmos. Es tiempo de que nuestras creaciones artísticas vuelvan a nacer de un mito que les otorgue un fundamento ecológico, ético y cosmogónico. Hemos traducido muchos mitos de diferentes culturas nativas, contribuyendo así a la comunicación intercultural y a la divulgación del conocimiento ancestral, pero ahora descubrimos que además de ello podemos apropiarnos de los principios esenciales de la mitología universal y crear a partir de allí nuestro propio mito.




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Canto, poesía, mito y divinidad interior